Myanmar: un mundo de sensaciones.

Me está costando tanto escribir sobre Myanmar ¿Será que me enamoré?

Myanmar nos recibió con buena cara. Porque el trámite para obtener la visa fue el más fácil, simple y rápido que habíamos hecho nunca. Y al momento de cruzar la frontera, no fue diferente.
El cruce de frontera es tan corto y simple que pudimos hacerlo a pie, y creo que fue la primera vez que los miedos nos dejaron en el camino apenas pusimos un pie fuera de Tailandia.

Nos animamos a hacer el viaje por Myanmar a dedo. Y ahora que el viaje por allí terminó, pienso que no lo habría hecho de otra manera. Aunque tuvimos tiempos de espera muy cortos – en su gran mayoría-, tuvimos algunos días desesperantes. Así y todo, solo una vez elegimos tomar un “bus” ya que debíamos salir de una ciudad y no había buses urbanos que nos dejaran en las afueras de la ciudad para empezar a hacer dedo, así que desistimos del nefasto dedo de ese día y pagamos menos de un dólar por unos 60km de viaje.

Myanmar está poblado de buena gente. Y eso impresiona. La mayoría de su población vive en la pobreza, pero siempre están dispuestos a ayudarte, aunque no puedan. No hubo un día que la que no se nos acercara nadie. Siempre dispuestos a ayudarte. Los días que estábamos haciendo dedo se nos acercaban, siempre más de uno, en moto, a pie, en auto, a decirnos que el bus no pasaba por ahí, o que debíamos tomarnos el bus naranja, que el ticket valía tanto dinero, y demás. Para que nos entendieran, ya que la acción de hacer dedo allá no es algo común, les decíamos que estábamos caminando, que no teníamos plata y no queríamos buses ni taxis. Algunas veces, tuvimos gente que nos ofreció pagarnos el boleto del bus (boletos de U$1, y de hasta U$7 por persona, mucha plata considerando que se puede comer por menos de un dólar).

También nos pasó que mucha gente paró para llevarnos con la idea de cobrarnos algo de dinero, así que antes de subirnos a los vehículos teníamos que estar seguros que entendían que no teníamos dinero. Varias veces el auto que frenó, al escuchar que no teníamos plata, puso primera y desapareció como arte de magia. Les faltaba tirar bomba de humo y desaparecer como los grandes magos. Esos personajes nos dejaban en la ruta sintiéndonos un poco tristes por las actitudes de la gente. Pero por suerte fueron los menos, y son muchísimos más los lindos recuerdos de hacer dedo que los recuerdos amargos.

Aunque hay lugares que son muy turísticos, estamos seguros que hay mucha gente de Myanmar que es la primera vez que ven a alguien de otro país (nosotros), con otros rasgos y otro color de piel. Y se te quedan mirando sin ningún disimulo y con unas caras serias que dan miedo. Solo hace falta sonreírles o decirles “mingalaba” (hola en birmano) y les surge una sonrisa real y hermosa que les engalana la cara.

En este enorme país conviven muchas etnias distintas (aunque no en todos los estados las cosas están en paz, hay muchos lugares donde las guerrillas continúan generando puntos de conflictos –áreas prohibidas para el turismo), religiones y costumbres. En cada estado tienen sus etnias, con sus comidas, vestimentas y religión.

La comida en Myanmar fue una de las mejores cosas. Tienen como costumbre, sobretodo en los comederos y no tanto en los restaurantes, de servirte tu plato acompañado de un caldo, un plato con lechuga, otras hojas verdes, berenjenitas, y algunas hojas de repollo, todo por el mismo precio! y ojo con pedirte una porción de arroz: te traen el plato con el arroz y un fuentón más (porque el arroz nunca es suficiente para ellos).
Tienen la costumbre –que adoramos- de tener ensaladas en el menú. Nos enamoramos de la ensalada de tomate que no sabemos con qué la condimentaban pero qué ricor! Y la ensalda estrella: ensalada de hojas de té, con pedacitos de tomate y cebolla, y mucho maní y porotos fritos. Vale la pena sólo viajar a Myanmar para probarla, aunque Marce no diga lo mismo.

Amamos también la costumbre del té que tienen. El té es religioso –casi-, té y café, hechos con leche condensada y un chorrito de leche. En las casas de té además te traen distintos platitos con distintas cosas gordas para comer (masas fritas, torta de coco, samosas –las empanadas rellenas de papas), y si la casa de té es musulmana seguro tienen pan naan con arvejas con cebolla. Para chuparse los dedos, porque obvio, lo comés con la mano.

Visitamos los lugares más conocidos, aunque nos dimos el lujo de no acercarnos al lago Inle, donde se puede ver a los remeros que reman con el pie, pero hemos leído tanto de que han dejado de salir a pescar y solo salen a remar para que los turistas saquen la foto, que nos negamos a ser parte de eso.

También nos negamos a pagar entradas para visitar las pagodas más conocidas, cuando son puntos religiosos de una religión que ni siquiera practicamos. Eso sí, a los extranjeros le cobran U$8 de entrada. Una locura.

Visitamos pueblos que están fuera del radar de la masa turística, donde decidimos salir a perdernos entre sus calles y encontramos lugares que no están en las guías turísticas, y donde pudimos estar más en contacto con los locales, compartir sus momentos y algunas de sus costumbres, como tomar el té frente a un lago, rodeados de jóvenes estudiando y disfrutando de su pequeño paisaje alejado de la ruta.

Es un país donde los contrastes son grandes. La gente con dinero, que viajan en sus autos con aire acondicionado sobrepasa en la ruta a los campesinos que andan en sus carros tirados por bueyes.

Myanmar es un plato fuerte. Es mucho lo que hay que tragar, tiene sabores amargos y dulces mezclados en cada rincón, pero reviso las fotos y recuerdo cada instante vivido, y no puedo creer todos los hermosos sentimientos que me nacen. No me había dado cuenta de cuánto me había gustado visitar Myanmar.  Y es por eso que me cuesta escribir algo conciso. Fue tanto lo que vivimos, en tan poco tiempo, que siento que todo merece ser explicado con detalle.

Espero las fotos (en nuestro facebook) hagan un poco de justicia a tan bello país, y que tal vez, les de un poquito de ganas de alguna vez en la vida, visitarlo.

 

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One thought on “Myanmar: un mundo de sensaciones.

  1. Que lindo Cin!! Que increibles experiencias las de ustedes, me encanta leerte!! Te mando un beso desde Venecia. Ya mañana vuelvo a casita. Te quiero rubia y un beso a Marce

    Mechi

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