Singapur, la bella de Asia

Singapur es la única isla-ciudad-estado del mundo. La soberanía de esta isla fue traspasada de mano en mano desde el Siglo XIX, hasta que en la década del 70 dejó de ser colonia para formar parte de Malasia, país que al par de años terminó echándolo por tener una gran  población China. Fue así que Singapur sin quererlo, tuvo que declararse un país independiente. Tan mal no le fue.

Tal vez se estarán imaginando que Singapur tiene un tráfico caótico, que está superpoblado de motos y gente que no sigue las reglas; puestos de comida callejera en cada esquina y personas de ojos rasgados que en su mayoría no hablan inglés. Nada más alejado de la realidad.
Singapur es uno de los países más ricos y desarrollados de Asia; siendo la antítesis del resto del Sudeste Asiático.


Vinimos a Singapur porque al momento de subirnos al avión que nos llevaba a Indonesia la empleada de la aerolínea no nos iba a dejar abordar a menos que tuviésemos el pasaje de salida del país comprado, y Singapur fue el ticket más barato, pero el menos querido.

Nos fuimos de Indonesia con ganas de quedarnos, y nos subimos al avión casi con enojo. Todo cambió en el viaje. No servía de mucho estar enojados con el país al cual estábamos yendo, además, seguiríamos viajando, ¿qué más podíamos pedir?

Nuestro amor por Singapur

Antes de declarar nuestro amor por esta enorme ciudad/pequeño país, debemos declarar que no nos gustan las ciudades, nosotros no sabemos disfrutar día tras día de estar encerrados entre los edificios que tapan las vistas, y envueltos en cemento y asfalto.

A pesar de ser una ciudad enorme y por cada rincón que mires verás edificios, Singapur nos cautivó con detalles pequeños casi como si quisiera enamorarnos.

-En el avión una pareja local nos dio charla con mucho amor a su país, y eso nos llenó de ganas de visitarlo. Nos aconsejaron cómo llegar a nuestro hotel y entre sonrisas nos despedimos.
-Poder salir de uno de los aeropuertos más importantes del mundo en tren y no tener que pagar una fortuna por un taxi o un bus que solo te lleva hasta el centro, nos enamoró aún más. Fuimos con nuestras mochilas en hora pico en trenes abarrotados de gente que sólo miraban las pantallas de sus celulares.
-Un hostel nos dio la posibilidad de quedarnos por más de una semana sin pagar a cambio de trabajar algunas horas ayudando con distintas tareas. La encargada del hostel fue por demás divina, siempre teniendo gestos muy lindos con nosotros, dándonos gaseosas, comida, café, mientras nosotros cumplíamos con nuestra parte del trato. El día que nos íbamos a ir yo me refrié (¿Quién se resfría en Singapur donde la temperatura no baja de 28°? ¿Quién?) y ella nos permitió quedarnos una noche más sin pagar. El hostel también nos presentó con unos personajes muy lindos que hicieron que los días se volvieran más entretenidos.
-Los buses urbanos no dan cambio cuando se paga en efectivo, y varias veces nos pasó que teníamos algunos centavos menos del total que debíamos pagar en cambio, y los conductores nos dejaron pasar igual sin hacernos drama, o sin hacernos pagar de más.
-El restaurante chino de la esquina desde el principio nos hizo precio (a pesar de que sus platos son muy baratos) y siempre nos sirvió mas que al resto, y aunque no habla ni un gramo de inglés siempre nos recibió con una sonrisa.
-Una noche fuimos a tomarnos el tren y mientras entrábamos a la estación escuchamos por el altavoz que el que llegaba era el último de la noche, a las apuradas intentamos cargar crédito en nuestra tarjeta de los trenes y la máquina no nos aceptaba la tarjeta de crédito para pagar, corrimos al guarda y sin preguntarnos nada, nos dejó pasar sin pagar boleto, todo para que no perdiéramos el último tren de la noche.

Esos detalles, mínimos, nos llenaron el alma. A pesar de vivir en una ciudad donde muchos se olvidan de que viven en comunidad, en éste lugar del mundo nos hemos sentido más bienvenidos que en otras ciudades.

Su gente

Singapur tiene 4 idiomas oficiales. Cuando vas en el tren en el altavoz se escucha la frase “Cuidado con el escalón al salir a la plataforma” se dice en inglés y se repite en Chino, Malayo y Tamil (una lengua proveniente de India). A pesar de tener habitantes de todo el mundo, los Singapurienses son descendientes de Chinos (la gran mayoría), Malayos, Indios y demás etnias.
Entre los atractivos de la ciudad se puede visitar los distintos barrios Chino, Indio y el Árabe (por sus habitantes musulmanes, no tanto árabes).
Es impresionante ir a cada uno de ésos barrios y sentirse en un país completamente diferente.
En el barrio Chino, todos los carteles están escritos en chino, todos los que trabajan y habitan el lugar son chinos, que se hablan a los gritos en mandarín y hay muchos que no hablan inglés.  Visitamos el templo El Diente de Buddha, un edificio con características chinas, enorme y hermoso, por dentro y por fuera. En el mercado del barrio, a la sombra de un techo se juntan los ancianos a jugar a las damas o al ajedrez chino,no juegan por amor al arte, juegan por plata, mientras muchos que pasan por ahí frenan a mirar por un largo rato cómo cada uno defiende su tablero.
A algunas paradas de tren de distancia se llega al Barrio Indio. Nosotros lo visitamos en la semana del festejo del Deepavali, una fecha muy importante para los hindúes. La calle principal se encontraba toda, pero TODA decorada, desde el principio hasta el final con unos enormes decorados que se repetían cada algunos metros, todos iluminados por la noche. Visitamos un mercado callejero donde había que caminar agachando la cabeza de todas las decoraciones religiosas que había a la venta, todos indios los que vendían y los que compraban que se hablaban a los gritos (no sé por qué todos los asiáticos gritan siempre), en la zona de comida no había más que comida india de distintas regiones, y se veían en las mesas chinos comiendo comida india.
Caminamos unas cuadras y nos encontramos con la Mezquita del Sultán, una de las Mezquitas más lindas que hemos visto, aunque no pudimos visitarla. Dimos la vuelta y nos encontramos con la calle de entrada a la Mezquita, un callejón lleno de restaurantes hermosamente vestidos para la cena, con decorados árabes en cada rincón, por unos instantes nos sentimos viajar a otro lugar del mundo. Nos perdimos dando vueltas y nos encontramos con una serie de callejones entrelazados donde en casas pequeñas habían locales de distintos tipos, peluquerías, locales de venta de ropa, de accesorios, cafés, restaurantes, qué lindo es perderse!

Los Singapurienses nos han asombrado de todas las maneras posibles. Un país que tiene como lengua principal el inglés y una parte de la población no lo habla, muchos de los que lo hablan tienen un acento tan fuerte que es dificil entenderles, y así y todo, ellos viven en armonía y aceptandose sus diferencias.

Templo Chino Budista
Mezquita
Templo Hindú

Las reglas de Singapore

Cuando llegamos nos habían dicho que en Singapore hay muchas reglas que seguir, que si no las seguís te pueden dar una multa, prestamos mucha atención para no pasar malos momentos.

La que más nos gusta es que no se puede fumar en lugares cerrados, hay carteles avisando en cada habitación de que está prohibido y de la multa que te darán si lo haces.
El chicle, la goma de mascar, está prohibida. Se puede comprar sólo bajo receta de un médico. Se prohibió porque había mucho vandalismo con chicle, tapando cerraduras, poniendola en buzones, y además de los costos de limpieza en los lugares públicos. Hoy podés caminar tranquilo que no se te va a pegar un chicle en la suela de tu zapato.
Si cruzás la calle por el lugar no designado o sin esperar al semáforo para peatones, te podés llevar una multa a tu casa, aunque hemos sido testigos de que mucha gente cruza por donde le conviene sin llevarse reprimenda.
El Durian es una fruta que por éstos lados crece facilmente, se vende en la calle pero está prohibido llevar duriand en los transportes públicos, ni a los hoteles, y quién sabe donde más. El durian tiene un olor muy peculiar y muy fuerte que puede llegar a descomponer a algunos, y debe ser muy dificil de eliminar de los lugares cerrados.

Y por último una regla de convivencia. Cuando uno va a un restaurante, primero pide en la caja y después se sienta. Sucede que si vas solo no podes guardar tu mesa mientras pagás, así que muchos optan por dejar una tarjeta con su nombre, o su billetera, o su paragüas, sobre la mesa que quiere ocupar para que el resto sepa que esa mesa está ocupada, y lo mejor es que esa regla se respeta.

Prohibido fumar y prohibido ingresar Durian

Todos los Prohibidos del tren

No hay nada para hacer

La verdad es que Singapur, a comparación del resto de Asia, es cara, sobretodo el alojamiento, y muchos ponen como excusa que en una enorme ciudad no hay mucho para hacer, lo cual no es real.

Singapur es llamada la Ciudad-Jardín, tiene muchos parques para visitar, y aunque no visitamos muchos, con solo ir al Jardín Botánico quedamos boquiabiertos. Más que un jardín es un bosque en plena ciudad, con especímenes de mas de 150 años, es un respiro de aire fresco entre tantos edificios y gente.

Otro parque interesante para visitar es el Mount Faber, queda en la zona Sur de la cuidad,y como bien dice su nombre es un monte y desde su parte más alta y desde distintos puntos de observación se tienen distintas vistas de la ciudad, la costa, el puerto, y también partes del parque cubiertos de tupida vegetación. 

Los jardines más reconocidos son los Jardines junto a la Bahía, donde se encuentran los árboles gigantes que a muchos nos hacen pensar en Avatar. Por las noches hay un show de luces que dura 15 minutos que es lindo ir a ver. Personalmente no soy muy fana de este jardin ya que disfrute mucho del jardín de los cactus (porque a quien no le gustan los cactus?) y no mucho más. Los otros jardines temáticos no tienen nada de especial y son muy confusos. Para otros atractivos dentro del parque como los domos o la caminata sobre los árboles inteligentes hay que pagar. 

Es interesante visitar la Isla Sentosa a la cual se puede acceder caminando, no es un atractivo natural, en la isla están los Estudios Universal, el acuario y algunos atractivos más para los cuales hay que desembolsar los dólares singapurenses. Lo interesante es visitar la estatua gigante del “Merlion”, que es el símbolo protector de la ciudad, caminar por esta mini-ciudad donde todo ha sido pensando y diagramado. Desde sus playas de arena blanca, playas fabricadas por el hombre y donde los locales te recomiendan no meterte al agua, se pueden ver unos atardeceres muy hermosos. 


Lo mejor que tiene este país ciudad es que todo queda cerca, todo es alcanzable en bus o en tren, y es super fácil moverse.
Tal vez no tenga el impacto en el viajero que tienen sus países vecinos, pero vale la pena venir a Singapur y disfrutar un poco más que dos noches en éste pequeño país.

Estamos viajando sin computadora, esta entrada fue editada desde el celular y solo tiene fotos adjuntas tomadas con el celular, las fotos lindas solo están en la cámara, lamentamos no poder compartirlas con ustedes ahora. 

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2 thoughts on “Singapur, la bella de Asia

  1. Hola linda, me encanto el relato gracias!! Y me causo mucha gracia la foto de “prohibido comer Durian” en el tren jajaja. Te mando un besote and keep writing please!!

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