Cambio de engranaje

Cuando la presentamos en sociedad, Amaroo no tenía nombre. Costó encontrarle un nombre que nos gustara. Costó sentirla como casa. Una vez que nos sentimos a gusto, el nombre llegó sólo. Bueno, no sólo como por arte de magia, si no que busqué mil palabras entre las cuales apareció Amaroo que además de gustarnos la palabra también nos gustó su significado “lugar precioso” en alguna de las tantas lenguas aborigen de Australia. Amaroo fue nuestra casita viajera por 6 meses. Hicimos juntos 7mil kilómetros en este extenso país.


Y llegó el momento de separarnos y seguir nuestros caminos. Ella con sus nuevos dueños y nuevos destinos; nosotros con nuestro plan viajero con una nueva  camioneta –de alquiler. Fue viajando en una nueva camioneta que hemos logrado apreciar muchísimo más lo que tuvimos, Amaroo era una GRAN casa. Tenía un lindo colchón, hermosas luces para en la noche poder ver sin tener que forzar la vista, y la cocina era mejor que la de muchas casas.
Ahora viajamos en Mirta. Mirta es de marca Nissan y el modelo es Elgrand. Ella es Mirta Elgrand.


A Mirta la conseguimos en una página de internet donde rentadoras de autos buscan gente que quiera reubicar sus vehículos, llevándolos de A a B a muy bajo o sin costo. A Mirta la promocionaban: Camioneta para 4 personas, con seguro incluído, nafta no incluída, kilómetros libres por 7 días gratis. La alquilamos por esos 7 días y le agregamos 2 días extras pagos, una ganga. Además en ella podemos dormir y cocinarnos, así que ahorramos plata en alojamiento y en comida.
Tiene 2 camas dobles (aunque en una entra una persona) que más que colchones tiene colchonetas finitas, que son lo más incómodas que hay, las camas son chicas y nosotros con nuestra largura de cuerpo apenas entramos. Ni hablemos de la cocina. Incómoda, impráctica, con poco espacio para la comida y los utensilios. Y si siendo dos se nos complica vivir en esta camioneta, no nos queremos ni imaginar lo que debe ser si viajan 4.


Pobre, ella es fiera, bien fiera. Pero bueno, Mirta lo que tiene de bueno es que camina, si la pisas fuerte, consume más nafta, pero si no, anda bien en un buen promedio de consumo/velocidad.
Y así estamos, acomodándonos en la nueva incomodidad de la vida, con noches de desvelo dolorido, y cocinando haciendo malabares, pero como “a caballo regalado no se le miran los dientes”, nosotros vamos nomas, con destino al sur, hacia el final de nuestro tiempo en Australia.

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