Hacia el salvaje Outback.

Australia demostró ser totalmente lo contrario a lo que nos habíamos imaginado. Australia es complicada. Es un país enorme. Las distancias no son lo que pensás, son 10 veces más.  Australia está compuesta por sólo 7 estados (son 6 estados y un territorio). Así de complicada es Australia que cada estado es como ir a un país nuevo, cada uno con sus reglas, sus leyes, sus patentes, nada está unificado, sólo la moneda y el Primer Ministro jaja. Australia tiene los animales más venenosos y peligrosos del mundo. Cocodrilos de agua salada y dulce. Tiburones de todos los tamaños y colores en todas sus costas. Aguas vivas de las más mortales. Víboras y serpientes. Incluso hay hormigas que tienen un veneno tan poderoso que pueden provocar un ataque anafiláctico en algunas personas y provocar la muerte.  También hay arañas chicas y grandes. No hay ambiente en éste mundo rojo donde no haya una araña. Nunca estás solo, sábelo. Y así de complicada y todo, nos encanta.

Desde el principio nos complicó las cosas con todo, sobre todo con el trabajo. Si pudiera contar la cantidad de mails que mandé buscando trabajo, creo que estamos cerca de los mil. Y de todos ésos mails y currículums enviados, sólo unos pocos nos respondieron y  sólo conseguimos dos trabajos y 4 entrevistas.

Éste trabajo que tenemos ahora, fue el manotazo de ahogado que dimos cuando vimos que nuestras posibilidades de conseguir el trabajo que queríamos se iban agotando tan rápido como el tiempo se nos escurría de las manos.
Hamish, nuestro jefe actual, nos había contactado cuando todavía estábamos en Tasmania. Necesitaba que viajáramos más de 4mil kilómetros para trabajar lo más rápido posible en su hospedaje en el medio de la nada. Un gasto innecesario de dinero para ir a un trabajo con poca estabilidad, según el mismo Hamish nos había dicho.
Continuamos nuestro viaje según lo planeado, y al momento que sentimos que no había más posibilidades, le mandamos un mail a Hamish contándole que estábamos a más de mil kilómetros de distancia y que estábamos buscando trabajo para el invierno, si todavía necesitaba gente nosotros estábamos listos para empezar a trabajar. Así fue que después de unas llamadas y unos mails, nos decidimos a viajar desde Hervey Bay –lugar en el que estábamos en la costa- hasta el famoso Cloncurry. No, el pueblo no es famoso, pero para nosotros ahora sí lo es.

Teníamos un poco de miedo. Dejábamos atrás la comodidad de la vida de playa, de los pueblos cercanos a las ciudades, del clima benévolo, para ir al tan asombroso y desconocido Outback. Sentíamos miedo del calor sofocante, las nubes de moscas, de la aridez del ambiente, y de su gente. Porque los que no son de ésa zona interna de Australia o nunca han ido dicen que sólo las personas “raras” viven allí.

Las moscas, mis amigas
Las moscas, mis amigas
El paisaje principal
El paisaje principal
Un monte ¿?
Un monte ¿?
El dibujo constante de la ruta
El dibujo constante de la ruta
En un desfile los que tocaban gaitas llevaban redes para las moscas.
En un desfile los que tocaban gaitas llevaban redes para las moscas.

Durante nuestro recorrido por la Costa Este de Australia, no nos sentimos bienvenidos en los pueblos. Sentimos que ser mochileros, o “backpackers” era una especie de enfermedad de la cual nadie se quiere contagiar.

Eso cambió cuando tomamos la ruta A4, de doble mano y menos tráfico, ruta que une la costa con el interior del estado de Queensland.
El miedo fue disminuyendo a medida que sumábamos kilómetros recorridos.  A pesar de estar en otoño, el calor era una constante. Debíamos levantarnos temprano para tomar la ruta cuando todavía estaba fresquito, y parar al mediodía para almorzar y darnos un respiro –para Amaroo, la camioneta, y para nosotros dos- del calor.
Nos habían dicho “traigan comida y bidones de agua y nafta”. Pero no fue necesario. Cada 100 kilómetros había un pueblo y si no era un pueblo era una “Roadhouse” estación de servicio, restaurante, almacén, hotel, y lo más importante, bar ¿Cómo vivir sin una cerveza helada todos los días? Acá es imposible de imaginar.
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Los mil y más kilómetros los hicimos en 4 días.
4 días de sol.
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4 días de saludar a cada vehículo que pasaba levantando sólo el dedo índice de la mano derecha (ése es el saludo del outback).
4 días de ver Trenes de Ruta (Los Roadtrains son camiones que llevan desde 3 hasta 8 acoplados, sólo tuvimos la suerte de ver hasta con 4 acoplados), y de ver al tren y jugar carreras con él, su velocidad y la cantidad increíble de vagones de carga que tenía.
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El tren más largo que vimos en nuestras vidas
El tren más largo que vimos en nuestras vidas

4 días de ver cambios constantes en la vegetación de ver bosques, a ver pastizales, a ver zonas más áridas con algún que otro pastito por ahí.
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4 días de ver ganado vacuno, algunos canguros saltando en la ruta, otros que no saltan tirados al costado de la ruta, algunos camellos salvajes y algunas aves que pensamos eran avestruces.

A lo lejos, entre los árboles se ven las avestruces.
A lo lejos, entre los árboles se ven las avestruces.

4 días de dormir en el medio de la nada.
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4 días de ducharnos en duchas públicas gratuitas en el medio de la nada.
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4 días de parar a comer/tomar/dormir y charlar con los lugareños y darnos cuenta de que no son raros. Son personas que se adaptaron a un lugar que no es para nada amistoso, y así y todo, tienen la sonrisa a flor de piel, y las ganas enamorar a los visitantes contando historias de ésas tierras que tanto aman.
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2 thoughts on “Hacia el salvaje Outback.

  1. Ayyy me muero bien muerta en ese lugar! Es de alguna manera prístino y bello pero yo no aguantaría A) el calor B) las moscas C) la falta de bosque/agua! Geniales las duchas públicas y gratuitas! Australia tiene ese encanto de lo primogenio, como si el tiempo se hubiera detenido ahí y la evolución se los hubiera salteado…He leído pilas de novelas con los outbacks como escenario y automáticamente lo relaciono con el lejano oeste norteamericano o la epopeya de los galeses en la Patagonia. Admirable espíritu de quienes apostaron por una vida diferente.

    Excelentes fotos! Los gaiteros estaban de visita ? Qué cornos hacen en ese rincón del planeta?

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    1. Yo pensé que también me iba a morir bien muerta antes de llegar, pero el viaje valió tanto la pena. Una vez que dejamos la costa me sentí en Australia, antes podía ser cualquier lugar del mundo. Las moscas sólo nos volvieron locos en una parada técnica, donde pasamos la noche, pero fue media hora de moscas que te seguían a todos lados, pero no entraban al baño ni a la camioneta, sólo nos seguían “al aire libre”.
      El calor, que para mí fue increíble e insoportable para ellos estaba “divino”, fue sólo por unas semanas, hasta que empezó a refrescar y para nosotros estaba divino y para ellos “muy frío” jaja. En verano hacen 40° o más. Ni loca vengo en verano.
      Los galeses fueron embaucado, pobres… Acá me alucina saber que antes de que llegaran los ingleses, los aborígenes vivían en estas condiciones con tanto menos… Leíste “Las voces del desierto”? Muy buen libro de Australia y los aborígenes….

      Ah, y los gaiteros…. en cada acto hay gaiteros, son parte de sus raíces ¿? Es como para nosotros el gaucho.

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