El gran casamiento hindú.

Todo ésto empezó, al momento de partir de Wanaka. Entre lágrimas, le prometimos a Priya que nos volveríamos a ver en algún lugar en el mundo. Y ella se hizo cargo de que así fuera. Después de algunos meses alejados, nos invitó al casamiento de su hermana, en su ciudad natal Guwahati, en India.


El problema era, que no eramos solo nosotros dos los invitados. Habían 4 viajeros más, por lo tanto el plan, era mucho más difícil. Lograr que 6 personas con vidas similares (viajeros sin planes) nos encontráramos sin sobresaltos ni demoras, durante una semana, en una remota ciudad de India, parecía por momentos imposible. Sobretodo, después de nuestro gran cambio de planes en pleno viaje, nos hacía temblar el pensar en comprar pasajes con tanta anticipación. Pero el tiempo pasó volando, y entre idas y vueltas, compramos los pasajes, y ante todos los posibles desencuentros, logramos encontrarnos , los 6 viajeros y Priya, en Guwahati.

Los 6 extranjeros -Milo (el tano), Alex (la venezolana), Patricia (la alemana), Danny (el uruguayo) y nosotros dos (los barilochenses jaja)-, dormíamos juntos en un departamento de una familia amiga.  Pero siempre pasábamos el día en la casa de los padres de la familia, que era el punto de reunión de toda la familia.
La casa siempre estaba llena de gente que iba y venía, que hablaba un poco en inglés, otro poco en hindi y otro tanto en assamés. Nunca dejaba de haber comida en la mesa principal, y siempre había alguno que estaba preguntando a todo aquél que estaba cerca, que comiese un poquito más.

Fue un honor haber sido invitados al casamiento de una persona totalmente desconocida para nosotros, porque además de poder reencontrarnos con ésos amigos viajeros, sentimos que era una oportunidad única en la vida que no todos la tienen, de ser partícipes de un casamiento hindú. Pero cuando la conocimos a Roma, la novia, sentimos como que nos conocíamos de hacía mucho tiempo, y eso hizo que el casamiento, no fuera solo un casamiento. Era el casamiento hindú de una amiga.

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Por haber estado siempre en la casa de la famlia, y por ser los invitados “especiales” fuimos partícipes de varias ceremonias previas al casamiento, que no todos los invitados a la boda tuvieron la suerte de presenciar.

Fue una semana previa al casamiento y cada día había algo para hacer. Algunos días por la tarde, otros por la noche, y otros por la tarde y por la noche.

Todas las noches, hubo fiesta. En la terraza de la casa, con luces que ambientaban y los ventiladores que daban un respiro ante el calor de la ciudad, entre charlas, risas y algunos tragos, bailando al ritmo de las canciones de Bollywood, o de Nene Malo (*), se pasaban las noches. Hubo una noche especial, que fue la noche de cócteles, donde vestidos al estilo indio conocimos a más invitados y más familia.

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Toda novia hindú, tiene los brazos (desde la punta de los dedos hasta el codo) y los pies pintados.
Una tarde, 4 mujeres llegaron y se sentaron en un rincón de la casa, en colchones en el piso, a preparar los elementos. Mezclaron una pasta con agua en un recipiente. La dividieron y pusieron en bolsitas de papel metálico que ataron con una piolita.
Habían preparado la henna para la ceremonia del Mehndi. Una de las mujeres, la que tenía más experiencia, fue la que durante unas 3 horas, con la mano en el aire para no arrastrar lo que ya había dibujado, pintó intrincados diseños en la piel de Roma. Las otras mujeres pintaron las manos de las invitadas que así lo deseaban.
Después de haber tenido que estar casi estática por el tiempo que la/s mujer/es se tomaban para hacer los diseños (qué pulso que tenían!) en mis manos (palma y dorso) tuve que quedarme con las manos en el aire por dos horas, hasta que la pintura secara y se pudiera sacar, justo fue en el momento del almuerzo, así que Marce al rescate, me alimentó como a un bebé.

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Fuimos partícipes de la ceremonia donde los padres y familia dan la bendición a la novia. Como antes de la ceremonia Priya nos hizo cambiar porque “no sabemos en qué termina ésto”, no sacamos ninguna foto, por las dudas de que la cámara muriera en el intento.
Estabamos en la terraza y la novia sentada en una silla. Se acercó primero la madre, y se untó los dedos en una pasta anaranjada, que se la desparramó por la cara a la novia. Hizo lo mismo con otra pasta blanca. Y después la rocío con unas pocas gotas de agua bendita que previamente habíamos ido a buscar en patota, al río más sucio, pero bendito, de la zona. Después, Roma (la novia) se agachó y tocó los pies de su madre, buscando su bendición, y al levantarse, se besaron dos veces para terminar en un abrazo. Lo mismo hizo la abuela. Fue un momento muy emotivo. Hasta que llegó Priya, y la cuñada Chumu, que empezaron a desparramarle las pastas por la espalda, la panza, el pecho, y después dejaron a la novia de lado para empezar a manchar gente a mansalva; alguien se armó con harina y empezó a enharinarnos a todos. En un rincón había un balde, y al lado una canilla. Terminamos todos empapados. Y los que corrían a resguardarse en el interior de la casa, eran buscados y traídos por los varones, para ser bañados a baldazos, por las mujeres. Una ceremonia que no es así, pero que todos disfrutamos mucho.

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Una de las ceremonias que más me gustó, fue la noche previa a la boda. En la terraza de la casa, con la tranquilidad de la noche e iluminados por las luces que parecían estrellas en el cielo, un grupo de indios hindúes(**), sentados en el suelo, cantaron en hindi y en sánscrito, pidiéndole a los dioses la bendición para el nuevo matrimonio. Luego rezaron junto a la novia, las tías y la madre de la novia, y finalmente en hojas de banana, hicieron un popurrí de semillas, cortes de coco y banana, que repartieron y convidaron a todos los presentes. Después de ésta ceremonia, se respiraba paz. Ésa noche no hubo baile, ni tragos, ni euforia. Hubo paz y tranquilidad, y nos fuimos a la cama temprano, el día siguiente era el importante.

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El día de la boda, las chicas fuimos temprano a la casa de la familia, para que Chumu, la cuñada, nos ayudara a ponernos los Saaris, de seda. Éste dato no es relevante salvo por el hecho de que a pesar de estar en los principios del invierno, hacía calor, y por más lindo que sea el Saari de seda, con calor, da más calor. Pero bueno, había que estar muy bien vestidos. Aunque somos mochileros, ellos se fijaban mucho en lo que usábamos, y estuvieron todos muy felices de que nos vistiéramos con sus ropas típicas.
Una vez vestidos y listos, fuimos al hotel donde era el casamiento. El casamiento no es como los cristianos, a los que estamos acostumbrados. Primero fue la ceremonia de casamiento hindú. El ¿monje? hindú hablaba en sánscrito, y lo traducía al hindi para que todos lo entendieran. Ésa parte de la ceremonia fue presenciada sólo por los familiares más directos y por algunos amigos. Una vez que la pareja estaba casada, se cambiaron de ropas, y se subieron a un escenario donde había un sillón, donde esperaban sentados a que la gente los vaya a saludar y felicitar.
Lo más distinto a lo que estamos acostumbrado es que en ésta segunda parte de la ceremonia, los invitados son amigos de amigos, familia de familiares, no es sólo la lista de invitados que ellos quisieran.  Entonces, tranquilamente nosotros los podríamos haber invitado a todos ustedes al casamiento, los  hubieramos acompañado al escenario, subíamos todos juntos y nosotros los presentabamos a la pareja, contandole de nuestra relación, y así ustedes los felicitaban, les daban un regalo, fotito para el recuerdo, y SIGUIENTE EN LA FILA POR FAVOR.-
Muy loco. Pero así funciona. En los pueblos, termina todo el pueblo invitado, porque si no se ofenden. Y después de la saludada, los invitados se acercan al buffet, se sirven la cena, comen, y como pájaro que comió, voló se retiran felices y contentos.
La primera parte del casamiento, duró 2 horas. Los saludos, duraron otras tres horas, durante las cuales, Roma y Rahul tuvieron que sonreír constantemente a la gente que querían, y a los que no conocían.
Después de tanto ejercicio muscular facial, cenaron cuando ya la mayoría de los invitados se habían retirado, y nos fuimos todos a relajar un poco en la casa, antes de irnos a la cama.

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Aunque obviamente ser parte de ésta ceremonia fue un honor y una hermosa experiencia, nos demostró que por más religioso que uno sea, en la mayoría de las culturas  siempre se hacen cosas para demostrar lo que se es a partir de lo que se tiene, o de lo que se brinda. Pero más allá de eso, la familia a nosotros nos brindó la hospitalidad más profunda y transparente que nadie nos haya brindado. Nos sentimos como parte de la familia, que además nos malcrió muchísimo, nos llevaron y trajeron, nos llevaron a pasear, de compras; nos sentimos super protegidos, cuidados y queridos.

No hay ni hubieron palabras para agradecer todo lo vivido en ésa semana, en Guwahati.

 

 

(*) En alguna fiesta en Wanaka, pusimos una canción Nene Malo, y a Priya le gustó tanto que no deja de ponerla en cada fiesta en la que está. La noche de cócteles, varios familiares se fueron con el nombre de la canción. Nene Malo nos debe su reputación en India.

(**) Indio: persona originaria de la India.  Hindú: religión. Persona practicante de la religión Hindú.

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11 thoughts on “El gran casamiento hindú.

  1. Jajaaja, lo de que Marce te alimento como un bebe es genial! Che…como es eso de la henna, queda asi con relieve o despues te lo lavas y queda el dibujo en la piel?
    Que Nene Malo les de comision de venta por las canciones en India después! jajaja

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    1. Jaja y pit bull también!
      La henna queda con relieve al principio. La dejas unas horas donde no podes hacer nada y después se raspa. Y ahí te decepcionas.. Queda anaranjadito clarito, pero con el paso de las horas v quedando más oscuro. Con cada lavado de manos, se te va yendo. A mi me duro unos 5 días. Después lo seguía teniendo pero era imperceptible…

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    1. Uy No! Nosotros estuvimos a punto de no ir y creo que me hubiera arrepentido mucho si no iba. Fue un tema la organización. No nos gusta viajar con tantas cosas ya listas y con tan poquito tiempo! Pero valió la pena. Además visitamos un rincón de India que no todos recorrer y nos encanto!
      Si nos invitan a alguna otra te avísanos, y llegas como invitada nuestra jaja

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      1. jajajajaja Me invitaron a una en Jaipur en Marzo pero no podía pq estaba en españa, temas de trabajo… Cuando ví las fotos me arrepentí muchísimo!!! Luego encima me dijo una amiga india que en Jaipur son las mejores bodas…Ya te digo yo que la siguiente no me la pierdo por nada! jajaja

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