Recabando horizontes #1

Volver a casa.

Ése momento que todo viajero sueña, con o sin anhelo, pero se imagina siempre cómo serán ésos primeros momentos, junto con los sentimientos, al regresar al lugar que lo vio crecer.

Al llegar, uno cree tener las ganas y la energía de ir a visitar y saludar a todos y cada uno de los seres queridos. Pero es IMPOSIBLE!

Un regreso sin aviso previo es muy desgastante. Los días no te alcanzan para acomodarte, saludar, contar, explicar y disfrutar. Y de la energía ni hablemos.

Pero lo más dificil de todo, creo yo, es el regresar a una ciudad que uno le conocía el ritmo, las caras, la onda de la gente, y  uno pertenecía a la ciudad y a su ritmo. Ése pertenicimiento se pierde al haber viajado por dos años. Uno se siente extraño y tan o más extraño que cuando se llega por primera vez a una ciudad de una cultura totalmente diferente. Durante nuestra ausencia idealizamos la ciudad, la gente, las costumbres y todo se vuelve de color rosa en nuestras mentes.. Al regresar, ése color rosa se ve estrellado contra el pavimento de la realidad. Y ahí entra en juego nuestra capacidad de adaptación, que seguramente adquirimos o mejoramos durante nuestro viaje.

En mi caso personal, aprendí cuáles son mis prioridades. Obviamente, en el recorrido de la vida, a veces me encuentro un poco perdida, pero nada que un buen sopapo de aires nuevos no pueda hacerme volver al camino.  Y al saber cuáles son mis prioridades, mi vida es más simple, porque así lo decido yo.

Siempre escuchamos y vemos por todos lados que nos dicen “la vida es muy corta, hay que disfrutarla”.
Mi abuela Irma murió con 85 años de vida vivida, sufrida, disfrutada en toda su expresión. Yo ya tengo 27 y estoy muy cerca de los 28. La vida que he vivido, se me ha pasado rápido, como se escapa la arena entre los dedos (adoro ésa canción). Y mi poca, pero a mi gusto, basta experiencia, me permite darme el lujo de sentir que la vida, por más años que se viva, siempre será corta si uno la vive haciendo lo que quiere, ama y/o tiene ganas.

Y si vivo haciendo lo que me hace realmente feliz, qué importan cuántos años viva? Si total, he vivido la vida a mi antojo.

Qué desesperante debe ser, vivir la vida por muchos años, y no lograr ser feliz en el camino.

Vivir amargadamente, es fácil, pero ser feliz y luchar por hacer realidad los sueños, es trabajoso, pero la cosecha siempre es buena.

Y así es, que les digo: empiecen por hacer las pequeñas cosas que les llena el alma. Dense tiempo, pero no bajen los brazos. Y una vez que empiecen, será el efecto dominó y todo caerá en su lugar a su debido tiempo. La vida es corta, es una sola, y hay que saborearla para poder irse con una sonrisa, y quién sabe, tal vez en el camino, puedan inspirar a más gente a ser feliz.

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One thought on “Recabando horizontes #1

  1. Ustedes son personas inspiradoras, gracias por inspirarnos!
    Si…me estoy dando el tiempo de leerte que por alguna razon, no siempre lo hago jajaja…y por eso algo era, porque esto necesitaba leerlo hoy, para acordarme de la simpleza, de que las elecciones son nuestras, que el complicarse la vida tambien es una eleccion nuestra, que ser feliz y disfrutar de cada cosa que va pasando en el camino es posible.

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