Cómo empezó ésta historia

Ésta historia no se inició mientras teníamos pañales; ni mucho menos fue un sueño soñado toda la vida. Bueno, en mi caso no fue así. Para Marce viajar era el motor que le permitía recorrer lugares soñados y conocer gente soñadora (algunos a veces somnolientos), para mí era sólo el regalo después de un año de trabajo, ésas merecidas vacaciones. Teníamos dos conceptos diferentes, o mejor dicho, dos estilos muy distintos.


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La unión de mi no-sueño con el sueño juvenil de Marce fue al nosotros unir nuestros corazones en ésta relación que ya lleva casi 5 años.]

Él ya había decidido, un tiempo antes de que comenzáramos a “salir” (a ser novios), que iba a recorrer nuestra querida América Latina, porque desde siempre había tenido la fascinación por la geografía, y mientras yo googleaba “cuántas operaciones tiene Mirtha Legrand?” él googleaba y visitaba páginas de geografía, cultura, y se empapaba día a día con banderas, historias, lugares y recorridos que lo atrajeron tanto que no tuvo más remedio que decidirse por internarse en el mundo para comprobar de primera mano todo lo que había leído, visto y guardado en algún lugar de su ser y su corazón (con toda ésta descripción me dejo a mi misma como si fuera una bolsa de superficialidades, pero no importa, siempre me gustó exagerar).

Para mi lo más asombroso fue como no sólo Marce me abrió su corazón al contarme de su sueño, si no que al preguntarme qué iba a hacer yo mientras él viajaba, yo le respondí “trabajar y ver qué hacer mientras te espero” a lo que él respondió “¿No querés venir a viajar conmigo?

No sé si yo estaba estupidizada por tanto amor o nunca me había percatado de la enormidad de un mapa y de las distancias que hay en kilómetros, en culturas y tantas otras cosas entre un pueblo y el siguiente, o de un país al otro. Igual haya sido lo que fuere, me alegro que me haya estupidizado, si no hoy no podría estar viviendo lo que estoy viviendo y lo mejor de todo es que lo comparto con la persona que amo.

Así que ése fue el primer pequeño gran paso. Marce me invitó a ser parte de su sueño.

Viajamos 3 meses, empezando  por el NorOeste Argentino, viajamos de Bariloche en auto hasta Las Grutas, donde disfrutamos de dos días de playa en familia, y de ahí viajamos a Buenos Aires en omnibus. Disfrutamos de una noche con una amiga, Beli, y a la mañana siguiente salimos en tren desde Buenos Aires a Tucumán. Un viaje increíble. Y de ahí, empezó el viaje mochilero. Caminar, recorrer, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, mirando, adorando, queriendo ver todo y recordar todo.

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Después llegamos a Bolivia, donde no hay tanto cambio cultural, ni de gente, ni de bellezas paisajísticas del noroeste de la Argentina.Igualmente, se ve el cambio, pero se nota la cercanía.  A Bolivia entramos por la puerta grande, llegamos directamente a visitar el Salar de Uyuni,  lugar que se debe visitar una vez en la vida. Recorrimos con pesar en el alma las minas de Potosí, y  el museo de la moneda, y salimos de Bolivia por la otra puerta grande, que comparten con Perú, el lago Titicaca. Estamos acostumbrados a ver lagos, vivimos en la zona de los lagos de Patagonia, pero el Titicaca nos voló la mente. Es increíblemente extenso, y se nota la altitud, al caminar por sus orillas.ImagenImagenImagen

La llegada a Perú, se notó sobretodo por el cambio de los valores de los pasajes de los buses y del comfort de los mismos. En éste país disfrutamos la mayoría del tiempo de los tres meses. Yendo hacia el norte, visitamos Cusco, Lima, Machu Picchu, Trujillo, Huanchaco, Máncora, y seguimos camino al país aledaño.

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Ecuador. Visitamos Guayaquil, que es una ciudad enorme, así que hicimos vida de ciudad, pileta (hacía muchísimo calor) y en una ocasión fuimos al Mall donde fuimos al cine y vimos un película Boliviana muy buena “También la lluvia” (http://youtu.be/FaiuQX1epts), seguimos viaje a Quito, donde visitamos La Ciudad de la Mitad del Mundo. Regresamos pronto a Perú porque como en Ecuador la moneda es el dólar estadounidense, todo nos era muchísimo dinero.

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En Perú nuevamente, visitamos Máncora (una playa chica pero hermosa y muy cálida de donde no nos queríamos ir, también fuimos a recorrer las ruinas de Chachapoyas, viajamos directamente hacia el sur, visitamos Pisco, Paracas, y Arequipa y la última ciudad antes de cruzar la frontera con Chile, Tacna.
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y finalmente Chile, que no visitamos más que las terminales de ómnibus de Arica, Santiago, y Temuco.

Al volver a casa disfrutamos de todo lo que nos rodeaba por un tiempo, hasta que sin querer nos vimos envuelto en la rutina y las ganas de viajar se hicieron presente. ¿Hacemos lo que falta de América Latina?
¿Y qué tal Nueva Zelanda?  Nos permite sacar la visa de Vacaciones y Trabajo, para viajar mientras trabajas legalmente y  con lo ahorrado podemos viajar a Asia o a tantos otros lugares de ése lado de la TierraY así de fácil, en una charla decidimos que nuestro próximo destino sería Nueva Zelanda.

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